En el comienzo, el mundo estaba hecho de belleza y magia.(...)
Transcurrió el tiempo. La humanidad maduró y aprendió a rechazar a los dioses y la magia que existía en su mundo. Incapaces de luchar por sí mismos, la humanidad decidió ignorarlos.
“Tonterías”. “Estupideces”. “Fantasía”. “Cuentos de hadas”. Aquellas eran algunas de las muchas palabras que solían usar los hombres para denigrar lo que no podía ser explicado por su así llamada Ciencia. El empirismo se convirtió en su propia religión.
No había sombras que acecharan a víctimas inocentes. No era nada más que la mente humana jugando malas pasadas. Una hiperactiva imaginación.
Los lobos no pueden convertirse en humanos y los humanos no pueden convertirse en osos. Los antiguos dioses están muertos, relegados a cuentos mitológicos que todos sabemos que no son verdad.
¿O algo más siniestro? ¿Algo realmente predador?
El que se erizara el vello de la nuca podía ser nada más que carne de gallina. O podría ser la sensación de la muerte rondando cerca. La sensación de la mano de un dios invisible o sirviente pasando por ahí.
El mundo ya no es tan joven. No es tan inocente.
Y los ancianos se cansan de ser ignorados. Los vientos que susurraron antes a través del césped no era la tierna caricia de un cambio climático. Era una sirena que sólo puede ser oída por ciertas especies sobrenaturales.
Incluso ahora, esas fuerzas se reúnen y se alían.
Esta vez, querían algo más que la sangre de los dioses y de otros.
Nos querían a nosotros…
Y estamos a su merced.
Extraído de One Silent Night- Sherryling Kenyon.