8 dic 2010

Volver a confiar.

¿Cómo volver a confiar si te han hecho daño? ¿Para qué volver a hacerlo si la otra persona no se entrega? 

Es como si te hubieras protegido por un gran, gran muro en el que no dejas pasar a nadie, pero, lo peor, es que yo también tengo el mío, y es igual de grande que el tuyo, no creas. Y un muro no puede penetrar otro muro.
Sé que sólo tengo que hundir mi muro para asaltar e intentar hundir el tuyo, pero, si sé que vas a protegerlo a capa y espada, si sé que no te importa lo que pueda llegar a hacer, ¿para qué me sirve hacer nada?.
Y, aunque decidiese, pese a todo, cruzar las barreras, tienes grandes soldados defendiendo tus murallas que van a hacer todo lo posible para que nadie entre a tu ciudad.
Entonces, al final creo que me mantendré así, contemplando desde lejos todas las grandes ciudades que me rodean. Sin pensar en adentrar ninguna muralla más. Esperando con recelo que alguien quiera por fin visitar mi pequeña ciudad.

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