"Ya no hay confianza, no me siento agusto con vosotros, porque tu me has dicho tal, y yo estuve mal, porque tu has dicho cual, y tu estuviste mal". Ahora guardamos las distancias.
Es increíble la mierda que se puede sacar en un día, es increíble el daño que podemos hacer sin darnos cuenta, es increíble el dolor que nos pueden causar con una palabra.
Pero lo que realmente es increíble es que un grupo de personas que han estado apoyándose, que han estado llorando unos en los hombros de otros, acabe así.
La distancia es obvia, pero cuanto más has luchado, cuanto más has vivido una relación, menos quieres perderla.
Siento si una vez dije algo malo, siento si una vez alguien estuvo mal y yo no me quedé ahí para apoyarlo, siento si alguna vez te hice mucho daño. Pero, por un momento, paraos a pensar en todas las veces que nos hemos ayudado, que he intentado darte palabras de apoyo, en las veces que no he dormido pensando en cómo estarás, porque las ha habido. En las risas, en los llantos, hemos estado juntos, desde hace tres, cuatro años.
Lo peor es que creo que esto no tiene ni ton ni son, que no tiene sentido, que es fruto de una comedura de cabeza grupal, que se podría haber tratado de otro modo.
En fin, que tenga lo que tenga que ser, pero que sea ya para poder dormir tranquila por fin.
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